DAMA DE BAZA (Pequeña) Ver más grande

DAMA DE BAZA (Pequeña)

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  • - Medidas: 22 x 15 X 9 cms.
  • - Peso aprox.: 0,800 kgs.
  • - Material: Piedra Artística / Policromada.
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DAMA DE BAZA

Uno de los descubrimientos más importantes, acaecidos en los últimos años en el campo de la Arqueología, ha sido el encuentro de una estatua de piedra, representando una mujer sedente, que presidía la necrópolis ibérica del cerro del Santuario, y que formaba parte del ajuar de la tumba número 155, excavada por el catedrático de Historia Antigua, Francisco Presedo Velo, el día 20 de julio de1971, a la que el pueblo le impuso el nombre de Dama de Baza.


La cirscunstancia de ser encontrada in situ y su perfecta conservación cromática, son atributos que constituyen que sea una de las mayores aportaciones al arte hispánico.


La estatua ocupaba el centro de uno de los lados de la citada tumba rectangular, que tenía otra más pequeña adosada en uno de sus ángulos. En el centro había un montón de armas de hierro, rotas o deformadas por el fuego de la pira funeraria, y a su lado vasos de cerámica policromada y las tapaderas de algunos de ellos. En las cuatro esquinas se hallaron otras tantas ánforas de barro de influencia fenicia.

La Dama de Baza tiene una profunda cavidad en el lado derecho del trono, cuya finalidad era la de contener los restos humanos incinerados de un ser infantil, no mayor de seis años, según García y Bellido.

La dama representa una mujer joven, sentada en un trono de cuatro patas -las dos delanteras terminadas en garras leoninas-, en actitud frontal, solemne y bondadosa. Sus pies, separados, calzan chapines de suela y descansan sobre una almoadilla o escabel. Viste tres túnicas, visibles encima de los pies, y un manto de lana que sube hasta la cabeza, cubriendo los hombros y brazos para caer a los lados de las piernas en sendos picos producidos por pesas de plomo. En los brazos del trono descansan los de la Dama y las manos en sus rodillas; una, abierta; otra, la izquierda, cerrada, aprisiona una paloma, cuya cabeza asoma entre los dedos pulgar e índice.

La piedra usada es de caliza grisácea, empleada habitualmente por los escultores ibéricos. La superficie fue estucada y pintada con colores aglutinados de yeso, que no impiden observar una mejor ejecución en el trabajo escultórico.

Las pestañas y las cejas están pintadas de negro (carbón animal de huesos), así como , aunque con mayor intensidad, las dos pequeñas ondas de pelo y los rodetes fijados cerca de los pómulos. De color azul intenso (azul egipcio/silicato artificial de cobre) son los numerosos restos que conservan la túnica y el manto, y aún en mejor estado de conservación se encuentran las franjas ajedrezadas, pintadas de rojo bermellón (cinabrio) y los zapatos, de igual color. El trono está pintado de ocre (tierra natural), cuyos tonos oscuros quieren imitar a la madera madera.

La cabeza de la Dama está cubierta por una cofía que tapa parcialmente las orejas y decorada sobre la frente por tres bandas de oro, la útlima posiblemente sea una diadema. Los voluminosos pendientes, al parecer huecos, penden directamente de los lóbulos de las orejas y están formados por grandes prismas rectangulares que tiene infinidad de colgantes a modo de flecos. Cuatro collares de cuentas discoidales cubren su garganta, dando paso a dos más que surcan el pecho; el primero del que penden cinco colgantes en forma de lengueta y, otro, con tres piezas en forma acorazada. Completan su valioso adorno personal, varios anillos en sus dedos y cinco pulseras en las muñecas.